Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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lunes, 2 de junio de 2008

Una rienda...

II

Arribó el agua abrileña
Entre el mirto, la rosa y el romero,
Y un vendaval de aromas corretea por lugares
Habitados y vacíos de pensamientos,
Momentos inesperados ampara el camino tortuoso,
Peligroso donde tu fina espalda
Instiga el sudor y la sangre de mis dedos ciegos y temblorosos,
Cobardes y exhaustos.

Subió el estruendo de los cielos entre el mirto, la rosa y el romero,
Y entero mi pulso agrava mi mirada
Sobre tu busto cuarzo sensible
Y temible mis gestos famélicos te acarician
Desde tus cimientos hasta tus alturas.

Se rinde el soplido mañanero bajo el mirto, la rosa y el romero,
Y la línea que describe tus caderas,
Canteras donde renace mi alma,
Las devoran complacidas mis pupilas
Sombrías en ocasiones, llena de luces, otras…
…Y entre tu mirto, tu rosa y tu romero
Quiero arraigar y revestirme de tus perfumes
De tus coronas de dolor, verdor y gloria…
…y entre tu mirto, tu rosa y romero
Descender crucificado y vivir
Como un cíngaro señero y errante
Como un cristo vano y pecador.

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos