Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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martes, 23 de noviembre de 2010

Caracolas

Líneas como caracolas
conllevan a dos gorfes,
aguas carnales,
savias
y un grito.

Cuando emerja tu media luna
sobre la tundra
sombría y desmalezada
elevaré mi cántico infernal
invocaré flama
y leche
para ofrendar a tus pies,
Mujer.

Me desharé en sudor
renaceré en tu vientre,
abriré la comarca
y tú,
Mujer,
emprenderás tu partida
hacia el horizonte perdido
de la tarde,
serás libre
una vez más,
seré absuelto,
Mujer.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Amante

Sin sol
sin sal
sin son,
colonizado espectro,
sin tul
sin mar
sin luz,
brazo celos, celo.

Sin ti
sin mí
sin ser,
somos hoy.

Ni noche
ni miedo
ni movimiento calma,
remedia.

Ni ver
ni creer
ni fe,
aguarda estela… Amante.

Sin y ni,
tanto y todo,
tú o yo,
tendidos o yertos.

Copa
piso
abismo
risco,
enser,
danza,
luces,
loba.

Detente.
Husmea.
Hurga.
Ladrona.
Perra.

Sin ser
sin cruz
sin veneno
sin hiel.

Mi catre.

Mi daga.

Mi libertad.

Mi castigo.

Ni diva
ni escultura
ni dueña
ni lacaya.

Caporala sexual,
fuete carnal.

Redención.

Entretalla

Déjame tener sexo contigo
Como si fueras una roca
o una botella de licor,
para saciarme de tus jugos
y luego dejarte a un lado.

Déjame tener sexo contigo
como si fueras una noche fría
o una cobija,
para usar tu piel
y al cabo de unas horas
(o unos minutos)
dejarte doblada
a un lado.

Déjame tener sexo contigo,
despiadado y rápido
para dejar mi sangre en tu vientre
y ser sólo yo.

Haz como si no importara
y déjame ser sólo ego,
sólo yo.

Déjame tener sexo contigo,
romper tu cuero
y que tus lágrimas esculpan tu rostro.

Déjame golpear tu cóccix
y amoratar tus nalgas,
castigar tu desnudez de diosa
y ofrendarte con mi dios.

Déjame tener sexo
crudo y libre de premeditación,
sin pensar en la felicidad,
sólo sexo animal,
cínico,
sádico
y a escupitajos.

Que tus poros me amen
sin mentir
y tu corazón me aborrezca,
que tus manos me curen las rodillas
y tu vulva en flor la paciencia.

Déjame tener sexo contigo
y veme como soy,
vulnerable y egoísta,
sólo un hombre.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Causa y transformación

Besar los besos que me dio la envidia
sin camelar el polvo y la salpicadura del hollín
arribado esta mañana,
sería tanto como entregarse al Mar Muerto.

Hasta allí llegó Jesús,
pudo haber sido Pablo y el Imperio Romano,
pero no,
fue ese cristo,
el capricho de un Dios
quien quiso mandar a probar a la Parca,
pues todos pregonan la beldad de sus senos,
el embriagador y agrio calostro que mana de ella,
damisela y madame.

Causa y transformación.

¿Dónde quedó el sermón de la montaña?
Seguro que en la montaña.

¡Vamos a la montaña!

¡Volvamos a ella!

¡A su garganta verdusca!

Cantemos himnos no a dios,
mejor a los de abajo

¡A los silentes!

Besaré otros besos,
como el de Judas y el del Maestro,
como el de Gaitán
o el de Simón,
el de Magdalena
o el de Manuela
y conjugaré mi entender
y mi convicción.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Compás

Desliza tus pestañas sobre mi piel
y fuma de mis suspiros esta noche,
las que vienen,
haz lo que te venga en gana.

Juzga mi saliva
sin miedo
contamina con el hedor de tu sangre sagrada
mis infiernos frescos de pan y cordero.

Allí está tu ofrenda,
para este Dios que desconocí siempre.

Haz lo que te venga en gana,
no esta noche,
sí las que vendrán,
celestes o gualdas,
exangües o preñadas…
…libres.

Lacera mi obligo con tus verdades
o mejor con tus mentiras,
para vivir donde debí morir
morar donde debí nacer,
creer lo que pude ver
o quizás llorar lo que pude engendrar.

Resiste mi insulto
y vuelve a juzgar mi falo
y mis rodillas,
para que mi herencia de elemental transmutado
te infecte sin remedio y hasta los huesos.

Aspira mi lengua
y fuma otra vez de mis suspiros,
sin miedo,
esta noche,
las que vienen,
haz lo que te venga en gana.

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos