Las barras nardos del fondo fluorescente
se consumen
entre cabuyas
y cabellos,
tintineos
trasnochados
asfixiados de
ronquidos incipientes,
pacientes,
recientes.
Cernidos los arenales
y las raíces hundiéndose.
Coleópteros
escapados
se esfuman entre
sábanas
revolcadas de médanos
y brisas salinas.
Danza azul circula etérea,
eleva sus
caderas
disipando el
son
en la piel de
la retama,
invocando la
escena,
el nido,
el mordisco,
la morfina,
la hipnosis
del péndulo
de la noche.
Los ojos de tus alas,
las
car
ca
ja
das
de tu vuelo,
aparición
y celaje,
todas las cigarras aún están bajo
tierra,
sus cantos… en un día perenne.