Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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jueves, 11 de marzo de 2010

Mi objetivo es tu cuero

Hundí mis dientes en tu cuero maduro

Y una vez dentro no pude salir,

Como si las dos vías escogidas

No permitieran retornos,

Con un solo incentivo: tu sangre.


Desplazo mis dedos torpes en todas tus líneas,

Como si la distancia no es

Y tu esencia me atara

Para probar que los avernos,

Sus demonios y caricias,

Palmadas y ósculos,

Son en realidad una divinidad.


Poso mis pupilas cegadas una vez más,

Para retirar a los dioses o a Dios,

Para fingir temor ante diablos o Beelzebub,

Para darte vida a ti

Y morir en paz como descansa la roca,

Yace inmutable bajo el frescor del río.


¿Quién ha dicho que la piedra ha muerto?


¡No me detengo!

Siguen mis dientes en ti

Y mis manos ya te han desdibujado,

Mis ojos son un sendero desatado

Que no quiere llegar jamás.

Silencio…

Hablar quizás es un demás.


Mi objetivo es tu cuero,

Para vivir de tus fluidos

O morir por ellos,

Sin aliento que dar

Y un temblor para digerir.


Mi objetivo es tu cuero,

Para ser tu averno

Sin cielos posibles…

…allí estarás

Cuero y fluidos,

Aguardando esta luz

Crispación

La noche del jueves me perdí

Entre calles grasientas y comunes,

Entre aceras roídas y pestilentes,

No lo se…

…tú no estuviste.


Mis pasos buscaban frustrados una línea,

Se burlaban al tiempo de la noche,

De esa noche del jueves cuando me perdí

Y danzaban quizás,

Rezaban tal vez;

No lo se…

… tú no estuviste.


El sábado nos amaremos,

Entre silbidos de mundos pasados,

Olvidaré que la noche del jueves me perdí,

Que no fue mi día;

No lo se…

…tu no estuviste…

… el sábado nos amaremos,

No lo se.


La noche del jueves me perdí

Y entre gritos de almas distraídas

Me enteré que el pueblo se derrumbaba,

Ahora lo se,

Lo que aún resulta ignoto

Es tu presencia.


El sábado nos amaremos,

Para no perderme,

Para que no existan más jueves,

Para que se eternicen los abriles,

Menos domingos,

Nada de silencios

Y al final

Sólo tú y yo.

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos