Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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martes, 29 de diciembre de 2009

Natural



















Sin Dueño.

Al regresar de donde estuviste

No quise ofrecerte agua

Ni luz ni eternidad,

Ni pan ni amor…

Al regreso de tu ausencia

Preferí dejarle todo a un hado

De letificante buenaventura

Sin temores ni lagrimas,

Sin fracasos ni caídas

Al regresar de donde andabas

No quise endulzar tus cabellos

Ni desearlos ni apropiármelos,

Ni presos ni privados…

Al regreso de tu muerte

Pensé entregarte al viento

En un Amazonas libre

De mis rejas, de mis yugos

Sin linderos para siempre.


Natural

Natural

Natural

Natural

Natural

Ensueño

Natural

Natural

Natural

Natural

Natural

lunes, 21 de septiembre de 2009

Poema 10


¿Qué podrías decirme?

Caído de la matriz que te sostuvo,

Del tallo que te nutrió;

Ya sólo eres el despojo,

El más venusto y extraño

El más purpúreo y retraído.

Tú, frágil coraza seda

Tornasol peto exilado.

¿Qué podrías decirme lloroso,

Que mueres como humano

En la fétida tumba de ellos?

¿Dónde flébil despojo

Cayó la corona que pomposo ornabas?

Perfecto matiz purpúreo y retraído,

Epitafios endrinos y hasta burlones

Quedan a tu costado,

Y tu venustez exquisita fenece,

Sin gloria ni pan ni vino.

¿Qué podrías decirme?

Arrancado de la calida saya

De la madre que te amó,

Que amamantó tus aromas,

Disecado entre viejas hojas…

…¿Qué podrías decirme muerto

De tu esperanza mal pintada

Si he sido yo quien te ha llevado allí?

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos