Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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martes, 29 de diciembre de 2009

Natural



















Sin Dueño.

Al regresar de donde estuviste

No quise ofrecerte agua

Ni luz ni eternidad,

Ni pan ni amor…

Al regreso de tu ausencia

Preferí dejarle todo a un hado

De letificante buenaventura

Sin temores ni lagrimas,

Sin fracasos ni caídas

Al regresar de donde andabas

No quise endulzar tus cabellos

Ni desearlos ni apropiármelos,

Ni presos ni privados…

Al regreso de tu muerte

Pensé entregarte al viento

En un Amazonas libre

De mis rejas, de mis yugos

Sin linderos para siempre.


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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos