Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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martes, 1 de abril de 2008


Hiedra y Cimiento.

Hiedra y cimiento, un instante
Donde el sentir es intérprete,
En el que el calor es menos frío,
Lleno de un sudor tembloroso y raudo
Silencioso, tersamente agradable.

Hiedra y cimiento dos sombras,
De frente a la luz del deseo
Flagrante hospedada en las pupilas,
En los labios que recorren valles
Opimas praderas, un rostro célico,
Dos capullos expuestos en un pecho,
Una urente, acechante cadera.

Hiedra y cimiento una hoguera
Que quema temores y pasado,
Aviva pasiones y oscuros riesgos;
Crece ante la adversidad
Y simboliza la eternidad del encuentro.

Hiedra y cimiento que es uno,
Antes y después de la conjunción
La énea comunión corporal,
Hiedra y cimiento que simboliza
La obertura de un lozano idilio.

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos