Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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miércoles, 30 de abril de 2008

Justificación.

Si ayer huía de tu mirar
Era por que sólo anhelaba un abrazo;
Y si te dije que no preguntaras,
Ni hablaras,
Anhelaba sólo un abrazo;
No respondí nada,
Tampoco acepté tus caricias,
Melosas,
Sólo necesitaba tu abrazo;
Si llovía o no,
Si era fría o no,
Sólo disfrutaba complacido tu abrazo…
…brinda tanta sobriedad,
Mesura,
Que itera mi calma…
Por eso cuando brillen mis ojos,
Mis manos,
Mis palabras,
Gritos;
No me atisbes ni atosigues,
No preguntes nada,
Enmudece;
Ni me acaricies,
No estimules las aguas,
Sólo sáname,
Revíveme,
Resguárdame dentro de tus quiméricos brazos;
Sólo dame tu apoyo,
Dame un abrazo.

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Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos