¡Danza y mira!
Ritmo y cuerpo,
extensión.
Su piel brilla
como una serpiente en celo.
Y la lengua prueba el horizonte,
una caricia al viento,
al sexo,
al fuego
a la tierra que la sostiene.
Dos curvas,
valles,
canteras
y abismo confluyen en ella,
ella que danza y mira.
¿Y tú?
¿dónde estás de rodilla y húmeda?
¿Mojada y silente?
¿Brotando en jugos y trémula?
¿Eyaculando néctares
y vuelta brasas?
¡Yo sé dónde estás,
serpiente y mujer!
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