Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Complot

Sin aire aquel mundo,
sin cuello aquel hombre,
para respirar
o
ahorcarse.

Fui un dios sin universo
y un fin deseado.

Entre Europa y el mar hubo un complot obligado.

¿Un mar sometido?

Capricho nuevo de algún dios emborrachado
de vino o coñac
que acabó al maíz ancestral.

Sin tierra,
sin semilla,
sin nombre
durmió mi Abyayala,
hasta que la centella hizo gemir al planeta
y surgió una mano siniestra,
una bota,
un sable
y un juramento Sacro.

¡Libertad arisca!
¡Voy por tu mano!

Se escurra la miel de este parto
y la hiel de los nuevos Judas
o los tantos Pedros.

Pacten las aguas,
las palabras.

Es la nueva hora…

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos