¡Eres ceniza y polvo!
Un revuelo de esperma
que corta al suspiro,
un retazo de fusas y silencios,
un catre de mies y lumbres,
donde te rehaces a tu principio,
prístino y fundamental.
Ceniza y polvo
hechos vasija,
receptáculo del vital
brotado del cántaro,
al tiempo,
elemento sin ataduras,
volátil,
efímero,
como el parpadeo de la vida misma.
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