Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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martes, 31 de enero de 2012

Presagio

Han de llover escupitajos
     de pájaros libres,
 crecidos en las láminas
    de nuevas brujerías,
        en masas
            y crisalidas
                que generan las lluvias que tu esperas,
             las tormentas que yo necesito,
         las trampas que el corazón reclama...

      ¿Habrá espacio para la confrontación
   de nuestros cueros furtivos?

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos