¿Cómo entré en tu papiro?
¿Convertido en tinta
o en leche,
en cerámica
o en pluma?
Dentro del asfalto yacen miles de historias,
pero parte de la mía
posa en tus manos.
Anidadas las codornices
en la mesa tendida en blanco,
ya no trinan.
Ni las torcazas
ni siquiera las negras alas del arigüelo
desfilan lúcidas.
¿Aristócratas?
Aun,
fallecidas las coronas y los pétalos,
sigue mi manes y mis costillas en tu lápida.
¿Cuántas socorridas has dado a mis muertes reincidentes?
Ya no en mineral,
ya no en vegetal,
ni en cerdo,
ni en serpiente
Ahora iniciaré mi ciclo como un perro,
cercano y amarillo,
entregado y sensitivo,
Ya el resto de virtudes y debilidades
Caninas las llevo en mi cuero.
¿Cómo fui a tu papiro a hacerme Biblia,
Corán
o ley?
Lee mis poros,
Mis vellos púbicos,
Mis uñas y lunares,
Allí está mi profecia.
Busca en las líneas de este iris gastado
o bien,
en las grietas de mi frente africana
y ya,
sin interpretar
ni intérpretes,
1 comentario:
Sencillamente hermoso...
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