Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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jueves, 11 de noviembre de 2010

Entretalla

Déjame tener sexo contigo
Como si fueras una roca
o una botella de licor,
para saciarme de tus jugos
y luego dejarte a un lado.

Déjame tener sexo contigo
como si fueras una noche fría
o una cobija,
para usar tu piel
y al cabo de unas horas
(o unos minutos)
dejarte doblada
a un lado.

Déjame tener sexo contigo,
despiadado y rápido
para dejar mi sangre en tu vientre
y ser sólo yo.

Haz como si no importara
y déjame ser sólo ego,
sólo yo.

Déjame tener sexo contigo,
romper tu cuero
y que tus lágrimas esculpan tu rostro.

Déjame golpear tu cóccix
y amoratar tus nalgas,
castigar tu desnudez de diosa
y ofrendarte con mi dios.

Déjame tener sexo
crudo y libre de premeditación,
sin pensar en la felicidad,
sólo sexo animal,
cínico,
sádico
y a escupitajos.

Que tus poros me amen
sin mentir
y tu corazón me aborrezca,
que tus manos me curen las rodillas
y tu vulva en flor la paciencia.

Déjame tener sexo contigo
y veme como soy,
vulnerable y egoísta,
sólo un hombre.

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Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos