Acústicos se transformaron nuestros armazones
al contacto de aquellas enceluloidizadas matanzas
sin Alá ni Jehová.
Pareciera que nuestras voces
de indignados o desadaptados,
de empobrecidos,
ilegales o maquileros,
fuera una suerte de ondas
subterráneas
ignoradas por los Bacos y Tores
de este planeta que muere
entre plegarias de unos pocos.
Pasos que alertan,
ojeadas que manifiestan,
golpes que implosionan....al final
hay una historia que se rehace
con las almas que una vez prometieron regresar.
En las profundidades de nuestra sangre
está la palabra que una vez perdimos,
es tiempo.
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