Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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lunes, 26 de diciembre de 2011


Sóplame estas grietas de las manos
evoca en un asalto de incredulidad
todas las calmas que necesita este instante.

La mezcla ultrajada de cemento y montes secos
se retuerce,
cruje,
surge.

Mil retículos y destellos están
al borde del muro,
el interpuesto a Gaza,
el resuelto entre México
y la paradójica mal llamada tierra del ensueño
...o si,
más que un sueño es una muerte.

¿Qué tienes para Sam,
Santa,
muerte santa?
Santa palabra que desconoce pueblos enteros.

Eché mi suerte ayer,
hoy sigue siendo la misma.

Que la pala busque
Panteón qué inaugurar,
mientras nuevas rodillas
hagan templo en el campo
de la pólvora y la idea.

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos