Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

Buscar este blog

martes, 20 de diciembre de 2011

Para regresar


Al saltar desde la peña
encontré desdentadas mis alas limbóticas
y para encontrarte
sólo debí asistir a tu enero,
el de la luna y tu amazonía.

Sin sal quedó este largo sueño
que recién comienza.

Donde arrebaté mis drogadas sangres,
desaté mis demonios de pulque y migas
y allí, nuevamente te encontré.

Ya no eras tú,
eras yo. 

Si algún baboso suspiro
se entreteje por las grietas de mi piel
y es la luna que me sacude las pulgas que aún recuerdo,
es que por fin he regresado y de nuevo serás yo
para verme en tus poros,
en tus uñas
o en tu ombligo.

Para regresar sólo me falta una cosa:
descubrir el camino.

No hay comentarios:

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos