Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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miércoles, 22 de febrero de 2012

Conjuro


Se entretejió un conjuro
                       entre llanura y sofocos,
                        dictaminado por originarios soles,
                          indomables plumas
                         acertados calendarios.

Al final
            no había retorno aparente,
             sin portales pareció quedar la espiral
           sólo los bichos
         (mariposas ebrias, lagartos sedientos,
        luciérnagas confundidas,  etc, etc, etc) 
         fueron capaces de burlarse
          de las espadas intercontinentales.

Se ha quedado en el vértigo de Jah
     un aroma de reseda y almizcle,
      invitando a todos los semivivos
       al baile de los negros 
        y las negras,
         donde se aviva lo santo
           y resurge lo belcebubico.

Chaman y Luna,
     amargan toda racionalidad,
       sin esperar la noche destierran
        de sus cueros las dudas...
         …tus libélulas de metal y piedra salieron
         y te llevaron para una nueva dimensión...
         …mis manos.

Estuve fuera pero ya no más...

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos