Sóplame estas grietas de las manos
evoca en un asalto de incredulidad
todas las calmas que necesita este instante.
La mezcla ultrajada de cemento y montes secos
se retuerce,
cruje,
surge.
Mil retículos y destellos están
al borde del muro,
el interpuesto a Gaza,
el resuelto entre México
y la paradójica mal llamada tierra del ensueño
...o si,
más que un sueño es una muerte.
¿Qué tienes para Sam,
Santa,
muerte santa?
Santa palabra que desconoce pueblos enteros.
Eché mi suerte ayer,
hoy sigue siendo la misma.
Que la pala busque
Panteón qué inaugurar,
mientras nuevas rodillas
hagan templo en el campo
de la pólvora y la idea.