Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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sábado, 3 de abril de 2010

Tal vez

Pasaste sonriendo y sembrando el terror

Cruzaste como un espectro mal habido

Sin dejar constancia de tu paso

Y sólo un hedor a burla

Una palabra incompleta

Un suspiro ajeno

Un relámpago desesperado.


¿Quién vació un vaso de leche sobre ti?


En silencio detallas al mundo debajo,

Resuelves cerrar tus pétalos para dormir

Para que algún soplo descuidado,

Pretendido tal vez,

Bese tus ramos, tallos, brazos…


Era la única razón que encontré esta noche,

No hubo colores ni explicaciones,

Sólo una extensión del tal vez,

Para justificar pasos retraídos

Miradas aisladas

Islas sin mares

Biblias abiertas

Silencios


¡Silencio!


Tal vez una cita

Tal vez la noche,

Tal vez un día me vaya de aquí.

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos