El vértigo incesante invade
planicies, cueros, azulejos y ni los bichos del pueblo prohibido pudieron
librarse. Se enlunaron los días precisos, las calles y sus licántropos se
evaporaron al paso de los vientos. Las semillas decidieron volar sobre las
piedras del río seco, de tanto andar se abrieron los puentes y aún impedido de
piernas y señales, llegué hasta ti, la cantera. Desde entonces el polvo
abandonó mis poros y respiré.
ANSÍE...
-
Ansíe ver nuevamente tu sonrisa,
inundando tu faz
dejando a un lado tu antifaz,
de pena solapada
y desgano sin prisa.
Ansíe
como mariguanero angustiado
ro...
Hace 13 años
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