Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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domingo, 15 de julio de 2012

Ánforas


     Las hebras
             de sol
                   perforan
                             las alas,
                de quien se
          resquiebra
    y desciende
hasta las espinas
     sílices del creer.
             
            Se restaura el cenit de la boca
          y el rugir del aliento distante
       nos acerca…
     creo en ti,
   pluma blanca lana y puñal,
 bofetada nocturnal
      silente caricia;
    te veo,
      espiral
        que se evapora
           en las ánforas de mis hojas,
              crisis lila
                como pájaro que parte.
        
            Profeso tus trapos
        fuera de ellos
          el frío me acerca,
            tus condenas
              de sal
               y
                sudor
                 sean el perpetuo
                   socorro.

                    Delante de los agujeros
                 la sombra y al fondo,
              siempre al fondo,
           la lumbre que se acrisola
         y
       una brizna
     la convierte
   en el incendio
 de los siglos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Mas hermoso aun que el anterior!

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos