Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

Buscar este blog

jueves, 30 de diciembre de 2010

Aforismo



¡Hombre!
Cubierto de gracia y egos,
tantos por partes iguales.

Escupiste tus pasos
con sustantivos
sin sustentos.

Cuatrocientas cuarenta veces
pudo vibrar en un segundo
y laurearte,
más, el desprecio por tus pares
te dejó en el limbo.

Sin redención posible
y aun así,
escondiendo tus llagas
con las pelusas de otros ojos.

¡Hombre!
¿Consideras justa tu vara?

Blasfemias suscribiste
en pergaminos de oídos públicos,
fuete a la espalda de tus condiscípulos.

¡Hombre¡
 Pobre
            Pobre
 pobre.

Ahora te juzgan.

        ¿Quién? 

¡Nadie se permite              
caer en tu mismo
                      espasmo!

¿Quién juzga?

¡Hombre!
 pobre.

Eres tu sentencia
y
        hoz.

No hay comentarios:

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos