Ramas secas, chamizas.
El estruendo y el principio.
Retorno y linderos esenciales.
Movilidad y dimensiones
que se cruzan,
funden
y dispersan.
Abre tu boca,
sí,
ábrela,
que tus fauces rompan esta línea
y tu ombligo la conexión,
matriz
y armen la asamblea.
Placenta, placentera
Tus cicatrices en placer
¿Relación o capricho plurilabial?
Gesticula la silueta del silencio
y en sí,
búrlate.
Heno tirado y mordido
recubre el camino
iniciado en otras vidas,
espíritus regados,
clavados de miradas y condenas.
¡Silencio otra vez invoco!
Sólo estas almas atónitas
de matanzas escondidas
el último.
Acá está el mentor aguardado,
entró dormido,
respiró,
desorbitó los ojos,
tomó la decisión.
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