Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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jueves, 30 de diciembre de 2010

Andariego de Pan


No te miro
Sólo veo tu reflejo
en la nada verdusca
donde lámparas parecen escamas
                        de criaturas ovíparas.

Cruza el paso real
          Andariego de pan
                                   y lumbre,
               sin tabaco
sin receta.

Ahí viene la brisa,
vestida de alisia
        pero por dentro
              otoñal,
          muerta de risa,
sin prisa
              y gentil.

¡Pase usted!

Abierto el gabinete
       descubierto
y sin nada dentro,
         sin vajillas,
     sin vaginas,
  sin rezos
ni sexos.

Entonces, ¿qué hace abierto?

No te miro,
Sólo veo tu reflejo
en la nada,
                 allí todo ha de tomar forma,
          fondo
y más.

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos