No te miro
Sólo veo tu reflejo
en la nada verdusca
donde lámparas parecen escamas
de criaturas ovíparas.
Cruza el paso real
Andariego de pan
y lumbre,
sin tabaco
sin receta.
Ahí viene la brisa,
vestida de alisia
pero por dentro
otoñal,
muerta de risa,
sin prisa
y gentil.
¡Pase usted!
Abierto el gabinete
descubierto
y sin nada dentro,
sin vajillas,
sin vaginas,
sin rezos
ni sexos.
Entonces, ¿qué hace abierto?
No te miro,
en la nada,
allí todo ha de tomar forma,
fondo
y más.
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