Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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martes, 12 de enero de 2010

Este es el Fin

Persuadido por un sueño

Lento y siniestro,

Supe que era el fin

Largo y tortuoso…

…lo evité…

…pero fue imposible,

Casi lo enfrenté…

…fue una hoz sin trigo ni soya…

…si lo evité.

Quise olvidar los días

Rápidos y torturantes,

Supe que era el fin

Claro y decidido…

…lo ignoré…

…sin embargo el último alba llegó

Casi silencioso,

Como la noche…

…si lo ignoré.

Se presentó desnudo

Frío y lloroso;

Sabía que era el fin

Firme y al tiempo triunfante…

…quise que llegara

Para acabar con mi tormento

De no ver…

…lo evité…

…lo ignoré….

…si… era este el fin.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas veces hay que llegar al final aunque no queramos... Que intensidad hay en este poema.. Dios!!

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos