Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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lunes, 18 de enero de 2010

La caja de las pesadillas

Despejé mis manos de Dios
Y mi mirada de Demonio la dejé,
Ya no quise ser más que piedra,
Ni morir por nadie,
Ni aún nacer por todos.

He de abandonar esta carcasa
Y no seguir jadeando de ira,
Dejar que caigan las prístinas oscuridades
Del amanecer envejecido]
Y retirar mis mantas del catre que me dio
Calor]
Al fin y como un sortilegio mal habido,
Recordaré de donde soy…

¿Saber es conocer?

Abrí la caja de las pesadillas,
Las que entre duermevelas acechan
Y no descubrí más que vivencias roídas,
Contaminadas por los presagios
Y decidí estar yerto…

¿Decidir es libre albedrío?

Me habló una criatura alba
Y me indicó el camino:
-¡Por aquí! ¡Este es el sendero!

¿Es una senda que comienza
O es acaso sólo una vereda que termina?
17-01-2010
1:30 PM

1 comentario:

José Antonio dijo...

Saludos.

Gracias por pasar as mi blog.

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos