Crece ya y no mires tu dolor,
ya no hay regalos en los bosques
ni agua en la tierra.
Todo se va, como un eco en la ciudad.
Carcajadas y palmadas desandan en el día
para simular que aún existe vida.
¡Ay cundeamor iracundo!
Les diste elixir de vida a los abuelos,
les diste de que hablar a los nigromantes,
pero a mi, sólo la impresión de que estás por morir.
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