Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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jueves, 27 de enero de 2011

Abril


¡Ah mal haya un aguacero!
       Para limpiar las migajas
       abandonadas por los espíritus
       huérfanos 
       y perfumados;
       desganados y ausentes
por las cuestas solemnes de este barrio.

¡Ah mal haya un aguacero!
       Para devolver frescor a lo inerte,
       merece una mirada de compasión.

¡Ah mal haya en fin un sortilegio!
        un designio distinto,
        no importa si efímero,
        para ahondar las copas burlonas
y embriagar a esta tarde infernal.
15/04/2010.

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos