Con el grito retumbando en las calles
Al compás del grito sanjuanero,
Llegó El Perolero
Raudo y lisonjero
Con el buen día entre dientes.
Entre sus callos
dedos acostumbrados
Uñas agrietadas
y un talón tan sobrio
Que hasta el mismo Aquiles
muere por él.
Mentó de sus vasijas
Ensalmadas de polvo y sol
Y entre los trastes que pendían
De brazada a brazada,
Entre hombro y nuca
Se distinguía el Santo Grial
La canica que nadie pudo ver
La totuma de vino
Y hasta la cabellera de Ella.
Ya sin pregón y sin viento
Sin zancadas románticas
Ni blasfemias que valgan la pena
El Perolero brincó la acera
Mientras que en sus arrugas
seguían colgando
La vasija
Las monedas y una cruz,
La espada,
la sal y la verdad,
en los talones
sólo la certeza del intento
el incendio
el paso tendido
y una migaja
de libertad.
03-05-2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario