Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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jueves, 27 de enero de 2011

La Terminal


Desorientados los cielos abrieron
       las arcas  
            y expulsaron a la razón
            alada,
        la maldijeron
 y los coros la difamaron.

Así comenzó la guerra,
     la tierra
        y todo lo demás,
          fue una causalidad.

             Dilema:
               ¿Por fin dónde reside la santidad,
                   en la razón o más al fondo?

                  Carne y pieles,
             seguirán siendo eso,

       ¿Por qué te desvela
     la muerte? 

  Fin del viaje.

25/01/2011.

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos