Importan los nacimientos
en sangre
y a gritos,
fallecidos en paz
y muertos de risa.
Importan los idos en vida,
dormidos eternos,
la cintura del mundo
y el brillo que no atenta.
Importantes:
las manos labradoras,
los dedos tras las rejas,
los dientes en los caminos,
la duda dialéctica,
la caña y la palanca,
el pescado sin cesta,
el pan colectivo.
Importan tus vientres,
los de esta obra,
los que cuajan,
los desobedientes.
Importan las armas,
las del alma,
los karmas,
los arroceros del mango,
los tangos
y el tul.
Importan los rieles,
los reales,
los cuadros de Ramírez,
Escalona
y otros,
el soto
y el enmielado.
Importan tus líneas,
tus estrategias pueriles
y emboscadas desandadas
de cinco mil sombras
y ni un cobre de sobra.
Emputa tus miedos
y acuéstalos con cualquier oferta.
Importantes:
la madres y los coños,
los bares y los ocasos,
acaso,
¿no lo sabes?,
pero, si en verdad hay un juicio
justo donde termina todo,
en realidad,
¿dónde importancia tiene todo?
Conclusión: no todo importa.
26/01/2011.
No hay comentarios:
Publicar un comentario