Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

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martes, 4 de enero de 2011

Letanía

¡Luces…!
Estamos desnudos.
¡Acércate…!
Estamos desnudos.
¡Siénteme…!
Estamos desnudos.
¡Déjame tocarte…!
Estamos  desnudos.
¡Quédate de pie!
Estamos desnudos.

¡Voy a ti!

¡Estamos desnudos…!
Tu cuero arde.
Estamos desnudos.
¡Abre tus poros!
Estamos acá.
¡Tu boca…!
Mira.

Deja ir tus aguas.

Suspira.
Estamos coronados.
Deshazte en mis lunares.

¡Voy por ti!

Cierra tus manos.
Planea en mi universo.

¡Grita!

¡Calla!

¡Descansa!

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Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos