Entretanto,
las nubes escupieron silencios
en los primeros días
en el once
y
al cabo
de los años.
y
al cabo
de los años.
Se abrieron los barrotes
y la piel
de barro,
la reja,
la entrada,
el inicio.
¿En el fondo qué habrá?
Continuidad.
¿Sólo añiles líneas esparcidas
entretejiendo la nada,
la materia,
núcleo
de la vida
y la muerte?
Que esas manos designen más versículos
a la corteza de este libro
desconocido
y
sea nombrado a placer.
Más allá,
donde
rezan
las mariposas sus coitos,
hay
casas abiertas,
para el sudor
y
el pan.
De pie y ascenso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario