Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi alma transpira angustia

Y mis manos agonizan lúgubres;

Clama la mirada ardiente en el rencor

Llorando la calma alguna vez en vida

Y ahora boga en el limbo

Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...

Buscar este blog

martes, 21 de diciembre de 2010

Versículo


Reptiles y botellas se confunden
luego de la fiesta
Uñas y lunares sacuden
la mesa, servida.

Un espasmo de vientos nórdicos
tosen sobre todos los valles
un eco telúrico espanta los gallos
trasnochados
de sobras y espuelas.

Sorgo y caña desentierran las carcajadas
del burócrata de sueños
y no hay carretera pura
ni putas tatuadas
que no puedan ser fiadas
al que mueve los hilos en esta obra
de marionetas.

¡Corre!
Encaja el puñal y bebe esa sangre
La marca tallará cuántos cueros has curtido.

¡Corre!
Bienvenidos los dioses.
Limpiemos el gran salón.

El camino de regreso nunca es igual.

Guadaña y Góndolas
En la cantera
El destello y el remo
Certero
Regio
Extendido y sin par
En yunta siempre
Siempre en yunta.

Segundo Versículo

Ramas secas, chamizas.

El estruendo y el principio.

Retorno y linderos esenciales.

Movilidad y dimensiones
que se cruzan,
funden
y dispersan.

Abre tu boca,
sí,
ábrela,
que tus fauces rompan esta línea
y tu ombligo la conexión,
matriz
y armen la asamblea.

Placenta, placentera
Tus cicatrices en placer
¿Relación o capricho plurilabial?

Gesticula la silueta del silencio
y en sí,
búrlate.

Heno tirado y mordido
recubre el camino
iniciado en otras vidas,
espíritus regados,
clavados de miradas y condenas.

¡Silencio otra vez invoco!

Sólo estas almas atónitas
de matanzas escondidas
vomiten su testimonio,
el último.

Acá está el mentor aguardado,
entró dormido,
respiró,
desorbitó los ojos,
tomó la decisión.

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Fábula?

Apenas una hilacha entraba
entre las heridas del negro ventanal,
el portal que no llevaba a ninguna parte
y aun así,
tenía un sol.

Valentina y Elena
de rodillas rogaban milagros
y un amor lésbico condensado
enverbó al silencio:
¿te fuiste, esperanza?

Ni romanos saben
de vergüenza homosexual,
el cielo no admite la moral bifurcada.

Ahora,
que se desverben los templos pétreos,
pedófilos ministros de algún dios,
sabrán ellos cuál.

Valentina y Elena
sin milagros
se conocen.

Y la lumbre chispeante
tiende el nuevo mantel,
servido.

Uñas y uñas,
Venus y Venus,
cabellos y vellos
ríen y gimen,
no señalan al mundo,
solo ríen…
ríen…
ríen.

martes, 23 de noviembre de 2010

Caracolas

Líneas como caracolas
conllevan a dos gorfes,
aguas carnales,
savias
y un grito.

Cuando emerja tu media luna
sobre la tundra
sombría y desmalezada
elevaré mi cántico infernal
invocaré flama
y leche
para ofrendar a tus pies,
Mujer.

Me desharé en sudor
renaceré en tu vientre,
abriré la comarca
y tú,
Mujer,
emprenderás tu partida
hacia el horizonte perdido
de la tarde,
serás libre
una vez más,
seré absuelto,
Mujer.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Amante

Sin sol
sin sal
sin son,
colonizado espectro,
sin tul
sin mar
sin luz,
brazo celos, celo.

Sin ti
sin mí
sin ser,
somos hoy.

Ni noche
ni miedo
ni movimiento calma,
remedia.

Ni ver
ni creer
ni fe,
aguarda estela… Amante.

Sin y ni,
tanto y todo,
tú o yo,
tendidos o yertos.

Copa
piso
abismo
risco,
enser,
danza,
luces,
loba.

Detente.
Husmea.
Hurga.
Ladrona.
Perra.

Sin ser
sin cruz
sin veneno
sin hiel.

Mi catre.

Mi daga.

Mi libertad.

Mi castigo.

Ni diva
ni escultura
ni dueña
ni lacaya.

Caporala sexual,
fuete carnal.

Redención.

Entretalla

Déjame tener sexo contigo
Como si fueras una roca
o una botella de licor,
para saciarme de tus jugos
y luego dejarte a un lado.

Déjame tener sexo contigo
como si fueras una noche fría
o una cobija,
para usar tu piel
y al cabo de unas horas
(o unos minutos)
dejarte doblada
a un lado.

Déjame tener sexo contigo,
despiadado y rápido
para dejar mi sangre en tu vientre
y ser sólo yo.

Haz como si no importara
y déjame ser sólo ego,
sólo yo.

Déjame tener sexo contigo,
romper tu cuero
y que tus lágrimas esculpan tu rostro.

Déjame golpear tu cóccix
y amoratar tus nalgas,
castigar tu desnudez de diosa
y ofrendarte con mi dios.

Déjame tener sexo
crudo y libre de premeditación,
sin pensar en la felicidad,
sólo sexo animal,
cínico,
sádico
y a escupitajos.

Que tus poros me amen
sin mentir
y tu corazón me aborrezca,
que tus manos me curen las rodillas
y tu vulva en flor la paciencia.

Déjame tener sexo contigo
y veme como soy,
vulnerable y egoísta,
sólo un hombre.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Causa y transformación

Besar los besos que me dio la envidia
sin camelar el polvo y la salpicadura del hollín
arribado esta mañana,
sería tanto como entregarse al Mar Muerto.

Hasta allí llegó Jesús,
pudo haber sido Pablo y el Imperio Romano,
pero no,
fue ese cristo,
el capricho de un Dios
quien quiso mandar a probar a la Parca,
pues todos pregonan la beldad de sus senos,
el embriagador y agrio calostro que mana de ella,
damisela y madame.

Causa y transformación.

¿Dónde quedó el sermón de la montaña?
Seguro que en la montaña.

¡Vamos a la montaña!

¡Volvamos a ella!

¡A su garganta verdusca!

Cantemos himnos no a dios,
mejor a los de abajo

¡A los silentes!

Besaré otros besos,
como el de Judas y el del Maestro,
como el de Gaitán
o el de Simón,
el de Magdalena
o el de Manuela
y conjugaré mi entender
y mi convicción.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Compás

Desliza tus pestañas sobre mi piel
y fuma de mis suspiros esta noche,
las que vienen,
haz lo que te venga en gana.

Juzga mi saliva
sin miedo
contamina con el hedor de tu sangre sagrada
mis infiernos frescos de pan y cordero.

Allí está tu ofrenda,
para este Dios que desconocí siempre.

Haz lo que te venga en gana,
no esta noche,
sí las que vendrán,
celestes o gualdas,
exangües o preñadas…
…libres.

Lacera mi obligo con tus verdades
o mejor con tus mentiras,
para vivir donde debí morir
morar donde debí nacer,
creer lo que pude ver
o quizás llorar lo que pude engendrar.

Resiste mi insulto
y vuelve a juzgar mi falo
y mis rodillas,
para que mi herencia de elemental transmutado
te infecte sin remedio y hasta los huesos.

Aspira mi lengua
y fuma otra vez de mis suspiros,
sin miedo,
esta noche,
las que vienen,
haz lo que te venga en gana.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Complot

Sin aire aquel mundo,
sin cuello aquel hombre,
para respirar
o
ahorcarse.

Fui un dios sin universo
y un fin deseado.

Entre Europa y el mar hubo un complot obligado.

¿Un mar sometido?

Capricho nuevo de algún dios emborrachado
de vino o coñac
que acabó al maíz ancestral.

Sin tierra,
sin semilla,
sin nombre
durmió mi Abyayala,
hasta que la centella hizo gemir al planeta
y surgió una mano siniestra,
una bota,
un sable
y un juramento Sacro.

¡Libertad arisca!
¡Voy por tu mano!

Se escurra la miel de este parto
y la hiel de los nuevos Judas
o los tantos Pedros.

Pacten las aguas,
las palabras.

Es la nueva hora…

lunes, 25 de octubre de 2010

Siniestro

Se aclaró la garganta la tarde y partió,
por el horizonte,
sembrado de chivos
y décimas.

Parturienta de cuatros y cumacos,
de negras bailadoras,
negros rezanderos
y litros de aguardiente.

Se anudó el jazmín
y la cuajada
al hombro
y sin montura arrió su bestia
de siete leguas.

Extendió la diestra mutilada
y apretó la siniestra al cabresto,
pues la izquierda siempre le tuvo más temple.

¡Potestad de los dioses
se descubrió en ese momento!

Ahora la tarde se aclara la garganta
y el pensamiento,
siempre siniestro hermano,
siempre siniestro hermana.

Jazz

¡Danza y mira!

Ritmo y cuerpo,
extensión.

Su piel brilla
como una serpiente en celo.

Y la lengua prueba el horizonte,
una caricia al viento,
al sexo,
al fuego
a la tierra que la sostiene.

Dos curvas,
valles,
canteras
y abismo confluyen en ella,
ella que danza y mira.

¿Y tú?
¿dónde estás de rodilla y húmeda?
¿Mojada y silente?
¿Brotando en jugos y trémula?
¿Eyaculando néctares
y vuelta brasas?

¡Yo sé dónde estás,
serpiente y mujer!

Sofía

¿Cómo entré en tu papiro?
¿Convertido en tinta
o en leche,
en cerámica
o en pluma?

Dentro del asfalto yacen miles de historias,
pero parte de la mía
posa en tus manos.

Anidadas las codornices
en la mesa tendida en blanco,
ya no trinan.

Ni las torcazas
ni siquiera las negras alas del arigüelo
desfilan lúcidas.

¿Aristócratas?

Aun,
fallecidas las coronas y los pétalos,
sigue mi manes y mis costillas en tu lápida.

¿Cuántas socorridas has dado a mis muertes reincidentes?

Ya no en mineral,
ya no en vegetal,
ni en cerdo,
ni en serpiente
Ahora iniciaré mi ciclo como un perro,
cercano y amarillo,
entregado y sensitivo,
Ya el resto de virtudes y debilidades
Caninas las llevo en mi cuero.

¿Cómo fui a tu papiro a hacerme Biblia,
Corán
o ley?

Lee mis poros,
Mis vellos púbicos,
Mis uñas y lunares,
Allí está mi profecia.

Busca en las líneas de este iris gastado
o bien,
en las grietas de mi frente africana
y ya,
sin interpretar
ni intérpretes,
entre este papiro a la Sofía está la verdad.

jueves, 5 de agosto de 2010

Profesión de Ensueño

Bufo de las esquinas
sin remedio ni corbata
sin vergüenza y sin casaca
y su sombrero de colores y espinas.


Al cielo tus trastes van
no pareces payaso ni rapiña
ni artista sino humano,

monedas a tus manos regresan
sonriendo en serio se inclina
tú tronco con un mirar en vano.


Cantinflas, circo y Tintan
retuerces tu belfo apenas
mangles de cauchos sin venas
rodean tus pies de Tristan,
para ocultar tu desgano
a la sociedad que cercenas
para no ser esclavo ni decano.


¡Allí estas, Bufo de esquina!
Resuelto y de levita sucio
de colores tú diente, labio mustio
que el tarro de agua empina,
con recelo de quien te miente
con amor para quien lastima
quien osa temer sin frente
hacer a tu regalo de fuego
de maniobra azul y opima
sin juicio, ni dolo, ni ego.


Encendió el Bufo la antorcha
para quemar la amarga pena
como quien nueva cruz estrena
o añejo vino descorcha,
para morir de la ciudad ajeno
sinfonía mecánica que suena
en sus oídos, boca y en sueño.

Minutos


Cuarenta y cinco minutos te amé,
ahora sólo te odio,
por la espera,
por la duda,
por la ceguera,
el reuma,
o sólo por odio,
quizás.

¡Cada quién sea dueño de su ridiculez!

¡Déjame odiarte!
Como se odia a la sociedad,
a los semáforos,
a los fiscales,
a los claxon morbosos,
al monóxido
y a la tos.

Sólo fueron cuarenta y cinco minutos,
el resto para ser quién soy,
mostrar mis dientes,
mis cuernos,
uñas,
mugres
y mi sangre negra.

Deja que petrifique el amor
y reine este odio,
callejero,
de perro amarillo,
de sarnas de hormigón,
de interminables bestias...
...deja que impere este odio.

sábado, 3 de abril de 2010

A Pedro

Compases de taurina Cuaresma,

En la que Santos y Demonios

Definen las calles de este pueblo.


Unos sacuden sus hamacas,

Otros entre el humo de inciensos

Rezan de pie

Sin corazón

Y menos al cielo.


¡Recuerdo días infantiles!

Sin iglesia revestida,

Sin curas ni beatas.


¿Cómo llegó la cuaresma?


Pueriles miradas a féminas ancestrales

Quienes no saben aún que vienen de otros cueros,

Otros mundos, tiempos y sangres,

Se distinguen a la postre de la procesión.


¿Otra vez lo crucificaremos?


¿Por qué a Él?


¡Busquemos a Pedro!

Tal vez lo merezca más,

Aún más que Judas…

…le toca a éste.

Tercer acto

Se presentó desnudo ante ella,

Ella, quien vestía un telúrico traje naranja,

De tul indeciso entre Céfiro y Morfeo.


Mojado y airado,

Sin más que su cuero curtido,

Pendido sin pan,

Sin sal,

Sin romero,

Dedicado a los elementales fugaces

Que le acompañaban esa noche descascarada.


Partió sin despedirse de ella,

Ni de su vestido rojizo o ladrillo,

Apedreado de recuerdos inhóspitos,

No alzó su mano diestra,

Ni aún la siniestra quiso mostrar,

Sólo abandonó su carcasa

Su aliento,

Enojo,

Venas,

Sólo,

Solo.

Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje

Salmo

De sangre sus lágrimas y su lengua;

Y sus ojos: flamígeros como el cielo

Trastornado que habló en Sodoma.

Mi cuerpo se pudre de desquicia

Y mi pecho purulento de lombrices

Gime plañidero retorciéndose en el fango,

Desdibujando la luz,

Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios

Que vomitan negros timbres iracundos.

Musadictos