Salmo
De sangre sus lágrimas y su lengua;
Y sus ojos: flamígeros como el cielo
Trastornado que habló en Sodoma.
Y mis manos agonizan lúgubres;
Clama la mirada ardiente en el rencor
Llorando la calma alguna vez en vida
Y ahora boga en el limbo
Burlándose de mi inextinta fiebre asesina...
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miércoles, 27 de octubre de 2010
Complot
lunes, 25 de octubre de 2010
Siniestro
Jazz
Sofía
jueves, 5 de agosto de 2010
Profesión de Ensueño
Bufo de las esquinas
sin remedio ni corbata
sin vergüenza y sin casaca
y su sombrero de colores y espinas.
Al cielo tus trastes van
no pareces payaso ni rapiña
ni artista sino humano,
monedas a tus manos regresan
sonriendo en serio se inclina
tú tronco con un mirar en vano.
Cantinflas, circo y Tintan
retuerces tu belfo apenas
mangles de cauchos sin venas
rodean tus pies de Tristan,
para ocultar tu desgano
a la sociedad que cercenas
para no ser esclavo ni decano.
¡Allí estas, Bufo de esquina!
Resuelto y de levita sucio
de colores tú diente, labio mustio
que el tarro de agua empina,
con recelo de quien te miente
con amor para quien lastima
quien osa temer sin frente
hacer a tu regalo de fuego
de maniobra azul y opima
sin juicio, ni dolo, ni ego.
Encendió el Bufo la antorcha
para quemar la amarga pena
como quien nueva cruz estrena
o añejo vino descorcha,
para morir de la ciudad ajeno
sinfonía mecánica que suena
en sus oídos, boca y en sueño.
Minutos
Deja que petrifique el amor
...deja que impere este odio.
sábado, 3 de abril de 2010
A Pedro
Compases de taurina Cuaresma,
En la que Santos y Demonios
Definen las calles de este pueblo.
Unos sacuden sus hamacas,
Otros entre el humo de inciensos
Rezan de pie
Sin corazón
Y menos al cielo.
¡Recuerdo días infantiles!
Sin iglesia revestida,
Sin curas ni beatas.
¿Cómo llegó la cuaresma?
Pueriles miradas a féminas ancestrales
Quienes no saben aún que vienen de otros cueros,
Otros mundos, tiempos y sangres,
Se distinguen a la postre de la procesión.
¿Otra vez lo crucificaremos?
¿Por qué a Él?
¡Busquemos a Pedro!
Tal vez lo merezca más,
Aún más que Judas…
…le toca a éste.
Tercer acto
Se presentó desnudo ante ella,
Ella, quien vestía un telúrico traje naranja,
De tul indeciso entre Céfiro y Morfeo.
Mojado y airado,
Sin más que su cuero curtido,
Pendido sin pan,
Sin sal,
Sin romero,
Dedicado a los elementales fugaces
Que le acompañaban esa noche descascarada.
Partió sin despedirse de ella,
Ni de su vestido rojizo o ladrillo,
Apedreado de recuerdos inhóspitos,
No alzó su mano diestra,
Ni aún la siniestra quiso mostrar,
Sólo abandonó su carcasa
Su aliento,
Enojo,
Venas,
Sólo,
Solo.
Última estación
Entró al salón repleto de ojos
E inmutable se sentó a un costado,
Entre palabrerías inciertas reconoció su universo
Y decidió dormir sin que nadie lo notara.
Retiró su sangre de la ofrenda que iniciaba
Y sólo lo distrajo un estornudo,
Una palmada y un asalto.
¡Bienvenidos al salón!
Donde palabras insolentes,
Miradas incongruentes
Y bocas desgraciadas
Se hicieron eternas.
Cumplido el designio estiró su tronco,
Recogió sus vísceras de venado
Y de un brinco abandonó la mesa,
Inmutable, retorcido, incierto,
Como una noche alunada,
Desestrellada y despojada de vergüenza posible.
Tres pasos, exhaló la mentira,
Uno más, tosió el desgano,
Siete más, orinó la ilusión
Para llegar perplejo a una nueva estación…
…la última.
Segundo acto
Inmóvil resuella sin luz,
Retuerce la nuca y fija el grito
Para descubrir entre la pesadez
Un golpe que al fin llama su atención.
Ahora falta más que al principio,
Ya no hay diálogos
Y en los cementerios de la ciudad perdida
Sólo pululan vientos desconocidos
Que simulan frescura
Que saben de tretas,
Mentiras,
Rejas.
Regresa tus manos y quédate,
Sin mañanas o sin ayeres,
Para que las palabras te escupan
Y no olvides que esta obra
Aún espera por el actor principal.
Justo allí
¡No cierres tu libro!
Del Génesis al Gehena,
Distancia o cercanía.
Es un lenguaje antiguo
Incapaz de socorrer pies extraviados.
¡No cierres tu libro!
Del Salmo al Limbo,
Descanso o inconsciencia.
No pude concluir un capítulo más
Sin tener que desangrar mis respiros,
Allá, justo después del Apamate,
Donde yace aquel perro muerto,
Allí descansa mi alma.
Pues justo allí donde tirita el Apamate
Colgué mi piel a sus anchas…
…para vivir o morir.
Tal vez
Pasaste sonriendo y sembrando el terror
Cruzaste como un espectro mal habido
Sin dejar constancia de tu paso
Y sólo un hedor a burla
Una palabra incompleta
Un suspiro ajeno
Un relámpago desesperado.
¿Quién vació un vaso de leche sobre ti?
En silencio detallas al mundo debajo,
Resuelves cerrar tus pétalos para dormir
Para que algún soplo descuidado,
Pretendido tal vez,
Bese tus ramos, tallos, brazos…
Era la única razón que encontré esta noche,
No hubo colores ni explicaciones,
Sólo una extensión del tal vez,
Para justificar pasos retraídos
Miradas aisladas
Islas sin mares
Biblias abiertas
Silencios
¡Silencio!
Tal vez una cita
Tal vez la noche,
Tal vez un día me vaya de aquí.
jueves, 1 de abril de 2010
Cuarto acto
Ya llegó el pasajero que faltaba,
cargaba entre sus dedos bolsas albas y repletas,
y en su rostro un desdibujado camino
al compás del día que se mostraba.
Sus rodillas roídas de tela y mugre,
y en sus uñas una prístina inquietud reflejaba su edad.
Veinte pudieron ser o un poco más de alboradas
y madrugadas despechadas
estaban plasmadas en sus coyunturas.
En yunta sus pupilas
reflejaban el sueño que perdió a primeras horas
y al parecer había retornado,
empero también en yunta sus labios
se asían de su auricular para con voz airada exclamar:
¡no te escucho!
¿Quién quiere oír sí un frío amanecer
monopoliza huesos, cuero y sentidos?
Empujó la intranquilidad en llantas tibias
que mordían el pavimento ensaviado de otras vidas
y sin mirar a lado alguno,
decidió aceptar que pertenece ya a otra dimensión.
Mientras tanto,
¿Dónde estas tú?
Sé que volviste desnuda
y con una culpa sexual sobre tú santuario,
a ver sí está Cuaresma mía o esta Semana Santa ajena,
redime entre el mirto florido y el araguaney presumido,
tú suerte de Magdalena entristecida.
jueves, 11 de marzo de 2010
Mi objetivo es tu cuero
Hundí mis dientes en tu cuero maduro
Y una vez dentro no pude salir,
Como si las dos vías escogidas
No permitieran retornos,
Con un solo incentivo: tu sangre.
Desplazo mis dedos torpes en todas tus líneas,
Como si la distancia no es
Y tu esencia me atara
Para probar que los avernos,
Sus demonios y caricias,
Palmadas y ósculos,
Son en realidad una divinidad.
Poso mis pupilas cegadas una vez más,
Para retirar a los dioses o a Dios,
Para fingir temor ante diablos o Beelzebub,
Para darte vida a ti
Y morir en paz como descansa la roca,
Yace inmutable bajo el frescor del río.
¿Quién ha dicho que la piedra ha muerto?
¡No me detengo!
Siguen mis dientes en ti
Y mis manos ya te han desdibujado,
Mis ojos son un sendero desatado
Que no quiere llegar jamás.
Silencio…
Hablar quizás es un demás.
Mi objetivo es tu cuero,
Para vivir de tus fluidos
O morir por ellos,
Sin aliento que dar
Y un temblor para digerir.
Mi objetivo es tu cuero,
Para ser tu averno
Sin cielos posibles…
…allí estarás
Cuero y fluidos,
Aguardando esta luz
Crispación
La noche del jueves me perdí
Entre calles grasientas y comunes,
Entre aceras roídas y pestilentes,
No lo se…
…tú no estuviste.
Mis pasos buscaban frustrados una línea,
Se burlaban al tiempo de la noche,
De esa noche del jueves cuando me perdí
Y danzaban quizás,
Rezaban tal vez;
No lo se…
… tú no estuviste.
El sábado nos amaremos,
Entre silbidos de mundos pasados,
Olvidaré que la noche del jueves me perdí,
Que no fue mi día;
No lo se…
…tu no estuviste…
… el sábado nos amaremos,
No lo se.
La noche del jueves me perdí
Y entre gritos de almas distraídas
Me enteré que el pueblo se derrumbaba,
Ahora lo se,
Lo que aún resulta ignoto
Es tu presencia.
El sábado nos amaremos,
Para no perderme,
Para que no existan más jueves,
Para que se eternicen los abriles,
Menos domingos,
Nada de silencios
Y al final
Sólo tú y yo.
lunes, 18 de enero de 2010
La caja de las pesadillas
La vi
La calle abrasada al mediodía
y el tintinear de las cerámicas pendidas
danzan al ritmo de este vapor desquiciado,
describen el día que ha fallecido justo al nacer.
Se escurren entre las horas
Gestos enfermos de amor,
Del mismo que insiste que por amar no se paga,
Sólo se paga por matar.
Los dolores de lanzarse
En la copa tinta de la espera,
De desangrarse de luz,
Llorar de placer,
Petrificarse de celos,
Gritar de helar
O simplemente despellejarse,
No es otra cosa que el riesgo de amar.
Días enteros la vi nacer,
Partir sin dilación
Y tardar en su llegada a la cita.
La vi crecer en su lujuria,
Reír entre el jagüey salobre de su rostro
Y supe entonces que me tenía.
El pueblo se hunde…
¡Ay de mi gente!
Mis pies entre tanto,
No conocen de otro camino,
Ni de otros valles, ni montañas,
Sino de las suyas.
El pueblo se hunde…
¡Ay de mi vida!
Tardes completas la tuve entre mis brazos,
La abracé y su fuerza me abrasó;
Consumí su sangre y aspiré su vaho
Y no me pidió nada,
Sólo que la amara.
17-01-2010
1:30PM
martes, 12 de enero de 2010
Este es el Fin
Lento y siniestro,
Supe que era el fin
Largo y tortuoso…
…lo evité…
…pero fue imposible,
Casi lo enfrenté…
…fue una hoz sin trigo ni soya…
…si lo evité.
Quise olvidar los días
Rápidos y torturantes,
Supe que era el fin
Claro y decidido…
…lo ignoré…
…sin embargo el último alba llegó
Casi silencioso,
Como la noche…
…si lo ignoré.
Se presentó desnudo
Frío y lloroso;
Sabía que era el fin
Firme y al tiempo triunfante…
…quise que llegara
Para acabar con mi tormento
De no ver…
…lo evité…
…lo ignoré….
…si… era este el fin.
Avenate
En un sendero infinito
Que señalaba un horizonte,
El de la lobreguez
De los avernos;
Era fuego,
Era fuego y azufre;
No llegué nunca,
Jamás vi algo,
Era fuego,
Era fuego y azufre.
Y caminé con mis piernas yertas
Bajo el agua que descendía
Sin señalar dirección alguna,
Ni la de la claridad
De la tierra;
Aun cuando era inmensa,
Inmensa y tibia
No llego nunca,
Jamás vi algo,
Era inmensa,
Inmensamente tibia.
Y caminé con mis ojos yertos
De frente a un augurio borroso
Que mostraba el futuro:
Sangriento avenate
Del final…
…y caminé burlándome
De este mundo,
Del fuego de los avernos,
Del hedor de la tierra,
Del indescifrable futuro…
…y caminé con mi sangriento avenate
Sin llegar a un final.

II.
Hermosos rocíos
De colores exóticos,
Eran lindas rosas
Calladas y misteriosas,
Nostálgicas,
Complejas,
Atentas y apasionadas;
Que murmuraban sin poderlas entender,
Comentaban la eternidad,
Describían lo imposible,
Explicaban el adiós sin poderlas entender.
Y del cielo brotó un pájaro,
Hermoso canto
De colores imparciales,
Era uno entre tantos,
Inquieto y amigable,
Sonriente,
Fugaz,
Locuaz y aguerrido;
Partió sin explicar nada,
No hablo de la eternidad
Ni dio importancia a lo imposible
Ni siquiera se despidió.
Y del cielo brotó la luctuosidad,
Hermosura incógnita,
De colores no sabidos,
Era horrible tristeza,
De alaridos ensordecedores,
Maldita,
Perenne,
Inoportuna y apocada;
Habitó en su silencio,
Era ella de la eternidad,
Era ella de lo imposible,
Explicó la espera sin poderla entender.

III.
Y en la noche de mi camino
Encontré a la luna
Que me observaba,
Que invocaba con su alma
Todas las paciencias
del universo.
Me envolvió en su claridad,
La admiré en su pedestal;
Pensaba en su soledad, su sabiduría;
Por su serenidad,
Mostraba segura
Su pasión
Por su locura.
Y en el camino hacia la madrugada
Me encontré con el cielo,
Estaba él saciado,
Magnífico, el que quitó el aliento
Todo lo veía,
Todo lo escuchaba.
Descubría su rostro,
Lo idolatré en su altar,
Amaba su compañía,
Su confianza,
Todo majestuoso…
…cerca de la aurora
Se instaló una parálisis…
…hasta que apareció él.
Y en el camino del horizonte
Se presentó junto al cielo,
Gualdo, feliz y radiante,
Rey de estrellas;
Todo florecía a su paso,
Todo lo iluminó…
…y en un vuelo encontré maravillas,
La belleza en la noche de mi camino;
Camino a la madrugada
El rostro que se descubrió
Y comprobé el poder
En el camino del horizonte…
…las locuras se duplicaron
El peumo letargo fue minúsculo.

IV.
Y en la saya de la naturaleza
Estuvieron los fríos cristales
Diáfanos,
Incesantes,
Incapaces de hablar;
Sólo se oía el tropel
Discreto y audaz,
Tranquilizador
Que emanaba de sus cuerpos,
Volando, quizás, hacia el abismo
O a la tibia tierra ahora helada,
Que, en fin, es el mismo fango.
Y en el seno de la tierra
Descasaban los gélidos cuerpos
Ciegos,
Inauditos,
Temerosos de caminar;
Sólo se escuchaban sus llantos
Fatigados y angustiados,
Insonoros,
Que despedían sus corazones;
Viviendo, quizás, frente a lo opresión
O en la seudo libertad del mundo
Que, en fin, es la misma muerte.
Y en el cáncer de un alma
Quería reinar un consuelo
Paciente,
Lírico,
Seguro al llegar;
Sólo se olía su frescura
Ignota y eterna,
Determinante,
Que se aferra a ese consuelo
Cuando las almas agotadas
O simplemente envejecidas
Lo reciben con paz y al fin en sosiego.
Argonautas y Cristos Paganos; Magdalenas y Judas embarcados en este viaje
Salmo
De sangre sus lágrimas y su lengua;
Y sus ojos: flamígeros como el cielo
Trastornado que habló en Sodoma.
Mi cuerpo se pudre de desquicia
Y mi pecho purulento de lombrices
Gime plañidero retorciéndose en el fango,
Desdibujando la luz,
Blanqueando toda sonrisa que cíñese de mis labios
Que vomitan negros timbres iracundos.
Musadictos
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